
“Aunque estuviéramos seguros del fracaso, nos pondríamos en marcha de todas formas, porque el silencio se ha convertido en intolerable”. (E.Mounier).
7 de abril de 2009
ÉTICA APLICADA Y DEMOCRACIA RADICAL. Adela Cortina. LA GENTILEZA DEL CONCEPTO

2 de febrero de 2009
LA EXCELENCIA DEL AVE DE CORRAL. Un poco más sobre el Plan Bolonia
14 de enero de 2009
ESCRITOS DE CRÍTICA RELIGIOSA Y POLÍTICA. Erasmo de Rotterdam

LA AVENTURA DE PENSAR. Fernando Savater

20 de diciembre de 2008
NAVIDAD: LA APOTEOSIS DE LO FRÁGIL.

1 de diciembre de 2008
DESHABITAR LO PÚBLICO
No corren tiempos excesivamente boyantes para “lo público”. De hecho, ante la oleada de un individualismo ramplón y atomizante, va perdiendo progresivamente su significatividad. Este análisis es de tan patente obviedad, que hasta los políticos lo han sabido ver desde hace algún tiempo. Es por ello por lo que, incluso a nivel europeo, se están practicando políticas educativas para transmitir a niños, adolescentes y jóvenes el aprecio por la participación y colaboración en todo aquello que es común: vg. EpC.Ahora bien, creo que no supone un progreso, sino todo lo contrario una especie de contumaz (por reiterado) retroceso, el centrar la potenciación de lo público, como espacio común de convivencia, en la pretendida supresión de lo simbólico e identitario, en aras de una visión alicorta de la confesionalidad o laicidad del Estado. La supresión de un crucifijo de una escuela, siguiendo la orden de un juez, no es más que una mera anécdota, sin mayor trascendencia que la de ser fiel reflejo de cierto ancestral y complejo problema hispano: el clericalismo. Sin embargo me parece mucho más problemática cierta tendencia a considerar teórica o prácticamente “lo público” como una cierta zona límbica, que a fuer de puro abstracta no puede ser considerada por nadie como suya.
Sin embargo opino que “lo público” no es sinónimo de lo innominado, sino producto del continuo juego de hacer manifiestos los nombres de todos, las ideas de todos, las creencias de todos. Esa pretensión límbica de “lo público”, absolutamente desencarnada e inhabitable puede dar la estocada final y definitiva a algo de tan vital importancia como es la construcción de lo común, desde el inevitable (aunque les pese a algunos) ámbito de lo plural.
“Lo público” entonces, no puede nacer de una exclusión sistemática de lo diferente, sino de la acogida cordial y enriquecedora de ” lo otro”. De este modo es como se hace indispensable y adquiere su verdadera relevancia una educación pública fuerte y plural que genere amplios marcos de tolerancia y convivencia. Esta no se dará mañana en nuestra sociedad globalizada o mundializada sin un progresivo aprendizaje de acogida de “lo otro” en la escuela. Una escuela pública excluyente o neutralizadora de lo distinto, seguirá deshabitando lo público y colaborando en la perversa tendencia atomizadora ya existente.
17 de noviembre de 2008
CONTRA EL CAPITAL-ISMO y otros "bolon-ismos".

¿Se puede estar en contra del capitalismo como sistema económico y también contra todo el pensamiento filosófico y antropológico que le da cobertura ideológica? ¿Por realizar esta pregunta, entraría este pobre hombre que la realiza en núcleo de los radicales, los poetas, los utópicos, los visionarios, o sencillamente los ignorantes?¿Si no es ahora cuándo llegará el momento de plantearse otro sistema económico alternativo, que no sea radicalmente injusto, radicalmente antihumano y radicalmente antiecológico? ¿Qué ocurre si no creo en un "replanteamiento" del capitalismo sino en su progresiva destrucción? ¿Y qué pasa si encima el que plantea estas preguntas no entiende "ni papa" de economía....no pódrá acaso plantearse estas cuestiones?
Las mismas preguntas, aunque cambiando los téminos capitalismo y economía por los de PLAN O PROYECTO BOLONIA y educación se pueden hacer respecto a este espinoso asunto. En mi opinión este proyecto o plan no es más que la plasmación o proyección de la ideología y el sistema capitalista, en el ámbito de la educación superior universitaria. Por ello ponerse en pie de guerra, como están haciendo muchas universitarias españolas, contra Bolonia es también ponerse en pie de guerra contra la sistemática madre que lo parió.